¿Qué pasa?

 
Principios para la aplicación de nuestros derechos

Primero, es importante saber que todas las personas tenemos derechos Nada ni nadie puede decirte que tienes menos derechos o que no tienes algún derecho que esté consagrado en la Constitución. Por este motivo, la Constitución señala:

 “Todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades”.

El derecho a la igualdad y no discriminación, es la base sobre la que se asientan todos tus derechos. Esto significa que, nadie puede discriminarte o impedirte ejercer estos derechos de manera arbitraria. Por ejemplo, todos los reglamentos internos de las instituciones educativas, de salud o empleo como las empresas deben reconocer tus derechos, sin contradecir lo que señala la Constitución.

Es por esto que la Constitución ha incluido de manera expresa la prohibición de discriminación por los siguientes motivos:

Etnia, lugar de nacimiento, edad, sexo, identidad de género, identidad cultural, estado civil, idioma, religión, ideología, filiación política, pasado judicial, condición socioeconómica, condición migratoria, orientación sexual, estado de salud, portar VIH, discapacidad, diferencia física, ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal o permanente.

Esto significa que, al momento de hacer uso de un derecho, nadie puede impedirlo o limitarlo por ninguna de las razones anteriores. Por ejemplo, no se puede negar un trabajo a una persona por portar VIH ni se puede negar la matrícula al colegio a una mujer por estar embarazada. Están prohibidas todas las diferencias que se hagan en relación con estas razones y que afecten nuestros derechos.

Además, de señalar que todas las personas tenemos derecho sin importar las diferentes condiciones en las que nos encontremos, la Constitución añade otras características que les son propias:

 “Todos los principios y los derechos son inalienables, irrenunciables, indivisibles, interdependientes y de igual jerarquía”. “También son progresivos”.

 Inalienables e irrenunciables. Dado que los derechos pertenecen a la esencia del ser humano, no pueden ni deben separarse de la persona, tampoco pueden transferirse a otra persona y no se puede renunciar a ellos, bajo ninguna circunstancia.

Indivisibles, interdependientes y de igual jerarquía. Necesitamos de todos los derechos para desarrollarnos; no podemos gozar de un derecho sin los otros. No tienen jerarquía entre sí, es decir, no se permite poner unos derechos por encima de otros ni menos sacrificar un tipo de derecho con la justificación de cumplir otro.

Irreversibles o progresivos. Todo derecho reconocido como inseparable del ser humano queda integrado a la categoría de derecho humano, categoría que en el futuro no puede perderse. Con el pasar del tiempo, su protección debe ser más fuerte.

Exigibles. Podemos reclamarlos de diferentes maneras, ya sea por vías legales, judiciales, de participación, entre otras.

Para lograr que tus derechos se cumplan, la Constitución establece que es el Estado a través de sus instituciones, quienes deben buscar el respeto y la materialización de los mismos. Es así, que señala:

 “El más alto deber del Estado consiste en respetar y hacer respetar los derechos garantizados en la Constitución”.

Por este motivo, todas las normas que emita la Asamblea Nacional o cualquier otro organismo del Estado, las políticas públicas que desarrollen, y los servicios públicos deben estar dirigidos a que tus derechos se hagan efectivos. Siguiendo este razonamiento, la Constitución dispone que

 “Ninguna norma podrá restringir el contenido de los derechos ni de las garantías constitucionales”.

De hecho, cuando existen dudas o contradicciones en normas sobre temas de derechos, se debe utilizar la norma que sea más favorable a los derechos.

 Los derechos no solo los tenemos de manera individual, sino también como parte de un grupo o colectividad y pueden ser ejercidos como tales. Así, la Constitución señala:

 “Los derechos se podrán ejercer, promover y exigir, de forma individual o colectiva, ante las autoridades competentes; estas autoridades garantizarán su cumplimiento”.

De esta manera, los derechos se pueden exigir por cada persona de forma independiente o se pueden exigir por varias personas como un grupo. O sea que tú puedes, por tu cuenta, ejercer o exigir un derecho, o puedes hacerlo como parte de una comunidad; la comunidad puede ser tu curso del lugar donde estudias, tu familia, una comunidad étnica o religiosa, etc., y se aplica para todos los derechos.

Cuando ocurren violaciones a los derechos de las personas por parte del Estado o sus representantes, la Constitución ha previsto formas para impedir, detener e incluso reparar estas vulneraciones, estas son denominadas garantías jurisdiccionales. Existen diferentes formas de reparar la violación a un derecho: una es pagar indemnizaciones, otra es intentar regresar las cosas a como estaban antes de que suceda la violación a los derechos.